LinkedIn, la asignatura pendiente de los políticos

¿Contratarías a alguien que no tenga perfil en LinkedIn para trabajar en tu equipo?“, preguntaba Rosa Matías en un twit a raíz de un artículo.
Y es que por lo visto, ¡un 23% de los encuestados no lo haría!

Una pregunta que leída entre un montón de twits sobre política encendió mi bombilla de ideas.
Porque a ver, estamos en pleno periodo electoral, ¿y qué son las elecciones? Más allá de en lo que se han convertido, voy a ser purista y voy a entender que, en su esencia, un proceso electoral es un evento en el cual vamos a escoger a nuestros representantes, que no gobernantes, durante los próximos años. Es decir, no vamos a elegir qué superiores tenemos, sino qué trabajadores vamos a tener a nuestro servicio.

Tercer párrafo. Ya podéis reíros. Os dejo, sé que lo que he escrito es extremadamente idílico y quimérico. Pero entiendo que en su esencia, así es.

Continúo.

Si estamos, sigamos suponiendo, ante una gran entrevista de trabajo, ¿dónde está el CV de todos los candidatos al puesto?
En algún proceso electoral me he dedicado a buscar laboriosamente el programa electoral completo de todos (o la mayoría) de los partidos que se presentaban. Y digo laboriosamente porque en más de una candidatura fui incapaz de encontrarlo en su página web, por lo que directamente los desestimé. Bueno, tampoco es así, voy a deciros que ya eran partidos a los que no pensaba votar, pero quería ver si me sorprendían.

La respuesta a la pregunta, por lógica, es que hoy en día los CV de los candidatos seguro que están en LinkedIn. Porque los políticos de hoy en día están en Twitter, son activos, proponen, comparten, anuncian, si hasta compiten entre ellos por tener más seguidores, si hasta los compran… ¿no?

Pues ¡sorpresa! Yo que creía que podría conocer mejor la trayectoria profesional de los candidatos (porque sí, hay muchos que han tenido vida profesional más allá de la militancia) y resulta que me he topado con que no son tantos los que tienen un perfil en condiciones….

En general, las grandes figuras de los grandes partidos se han ocupado de tener bien implementados sus perfiles en LinkedIn, pero a la que bajamos hacia las bases del partido y vamos a líderes de ámbitos más locales, se suele ir diluyendo el buen hacer.

Supongo que los estrategas en redes sociales de los partidos no han considerado que puede haber frikis como yo que quieran ver el CV de sus candidatos, y supongo que hay candidatos con pocas inquietudes internáuticas.
Entre las carencias que me he ido encontrando, destaco las siguientes:

  • Perfiles que no muestran la educación recibida. Me parece que a parte de la experiencia, es una información que a los votantes nos ha de gustar saber…
  • Perfiles que únicamente mencionan el cargo actual, o como mucho los dos anteriores. No tienen más historia.
  • Perfiles cuyo extracto habla en tercera persona. Tal cual como si fuese la Wikipedia en vez de una página en la que exponer uno mismo su propia información. ¿Sobredosis de ego?
  • Perfiles que ocultan parte de su historia, y ocultan datos tan relevantes como el partido al que pertenecían antes del que defienden en la actualidad.
  • Perfiles sin foto. A los personajes de las altas esferas los conocemos, ¿pero no os han enseñado a adjuntar una foto en vuestro CV?Ahora alucinaréis:
  • Perfiles que ni siquiera mencionan a qué partido político pertenecen. Y os hablo de un perfil en concreto que se presenta como cabeza de lista de un partido. Esta persona sí menciona que es diputada pero no especifica qué filas milita.

Y, como no:

  • Perfiles inexistentes. Gente que no existe en LinkedIn.

¿Y vosotros, habéis buscado ya en LinkedIn a los alcaldables de vuestra ciudad? ¿Están?

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